Menachery indica dos razones principales para la mayor susceptibilidad de los adultos mayores al coronavirus. La primera es que los adultos mayores son más propensos a padecer de enfermedades subyacentes que impiden la capacidad del organismo para combatirlas y recuperarse, tal como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
La segunda causa tiene que ver con la manera en que nuestra respuesta inmunitaria cambia con el paso de los años, algo que Menachery y otros investigadores están todavía tratando de entender. Sus investigaciones con los coronavirus han demostrado, por ejemplo, que los ratones más viejos experimentan más inflamación temprano en el curso de la enfermedad. Esto tal vez “prepara el camino” para un daño pulmonar que no se puede superar más adelante.
El coronavirus que se convirtió en una pandemia global a principios de marzo, al igual que los virus responsables del SARS y el MERS, afecta la parte de los pulmones donde se lleva a cabo el intercambio de gases; donde entra el oxígeno al torrente sanguíneo y se extrae el dióxido de carbono.
“A medida que envejeces, tus pulmones ya no son tan elásticos o resistentes como cuando eras joven. Este tipo de cosas, en combinación con cualquier tipo de problema de salud que puedas tener, tienden a propiciar esta pérdida de la función pulmonar y de las vías respiratorias”.
Pero, según señala Menachery, esto no quiere decir que cumplir 65 años —considerado el comienzo de la adultez mayor por los CDC y otras organizaciones— te coloque automáticamente en la categoría de alto riesgo.
“Tu edad y condición de vida realmente impulsarán tu susceptibilidad”, dice él. “Puede que tengas cuarenta y tantos, pero si tienes estos trastornos crónicos de salud, serás más susceptible, tal como sucede con la gripe”.